Liderazgo, siempre en constante evolución

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Atrás quedaron los tiempos en que hablar de liderazgo y jefe era lo mismo. El avance de las teorías de Recursos Humanos y el avance de la sociedad y las relaciones laborales han puesto de relieve que no todo jefe es un líder y que un líder es mucho más que un jefe.

Hoy en día consideramos líder a quien tiene capacidad de liderazgo, es decir, a quien posee un conjunto de habilidades directivas o gerenciales que le permiten influir de forma positiva en un determinado grupo de personas, haciendo que estas trabajen en equipo y consigan los objetivos buscados por la organización.

La sociedad no es algo estático y por tanto las relaciones laborales tampoco lo son. Los constantes cambios que se producen en el entorno social van dando lugar a cambios en el ámbito laboral y esto significa que van surgiendo nuevos retos tanto para las empresas como para sus empleados.

Partiendo de la base ya vista anteriormente de que el líder es quien debe guiar a los trabajadores para que realicen su trabajo, está claro que esos cambios de los que venimos hablando afectan directamente al liderazgo. Es decir, que a medida que las relaciones laborales y el entorno socio-económico se modifican, el liderazgo debe asumir una serie de nuevos retos para poder seguir impulsando a los equipos de trabajo a desarrollar su labor.

Saber retener el talento y estimularlo cuando el entorno está en constante cambio, no es tarea fácil y es por ello que hay una serie de habilidades y características que no pueden faltar en todo buen líder. La primera de ella es estar dispuesto al aprendizaje, seguir formándose y aprender de la experiencia es una de la primeras premisas que debe tener todo buen líder.

Adaptarse a los cambios es otra de las virtudes básicas de un buen líder. Saber adaptarse a los cambios y además saber hacer cambiar el rumbo a los equipos de trabajo es un aspecto esencial que debería buscarse en todo líder.

Por supuesto no pueden faltar habilidades básicas como tener en cuenta las emociones y buscar la pasión en lo que se hace, entre otros.

Por último no podemos terminar este artículo sin mencionar otra de las habilidades básicas de todo buen líder, saber enfrentarse a los nuevos retos del liderazgo estratégico en siglo XXI. Conocer las nuevas tendencias en el mundo de las relaciones labores es la mejor manera para poder enfrentar futuros retos de forma exitosa.

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